sábado, 15 de marzo de 2008

LOS LIRIOS DE MI MADRE


Hoy lo vi
erguirse primoroso
sobre el verde
de las hojas afiladas.

Es un pimpollo feliz
que se levanta:

desde el centro
fecundo de una planta.

Lirio violeta
cuyos finísimos pétalos,

alegrarán mi patio con sus galas.

Belleza vegetal,
mata sublime,

divina creación,
por verte siempre,

cuidaré de tu vida con el alma.

Te traje aquí,
cuando el destino ingrato,

me hizo vender
la casa de mis padres,

siento en el pecho al verte,
¡tantas cosas!

dicha y dolor
se mezclan al mirarte.

Eres herencia
que feliz disfruto

de un regalo de Dios,
que quiso darme:

un recuerdo tangible
y muy hermoso:

de algo que amó
con ternura mi madre...


Marga Mangione

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1 comentario:

Graciela María dijo...

De todo lo hermoso por lo que nuestra vida va transitando, nos quedamos con alguna pequeña parte: una flor seca, una planta, un pequeño objeto o un mueble de algún hogar que algún día fue...y todas esas simples cosas, se unen a los recuerdos y nos ayudan a seguir viviendo...
Bella poesía, Marga.
http://webs.uolsinectis.com.ar/vida-reflexion